Tiene Fiscalía mujeres que rompen paradigmas


Tiene Fiscalía mujeres que rompen paradigmas

Jéssica Alejandra Sánchez

Reconoce FGE a empleadas con 15 años de servicio que enaltecen a la Institución

20 de marzo

Chihuahua— En el marco de las celebraciones por el Día Internacional de la Mujer, la Fiscalía General del Estado reconoció a cada una de las empleadas y celebró la participación femenina en la institución donde poco a poco vienen venciendo paradigmas.

Ellas que son mujeres que pese a las adversidades, han logrado salir adelante, dando lo mejor de sí mismas para enfrentar los retos presentados a lo largo de la vida.

Romper con los paradigmas, empoderarse y resignarse a una pérdida tan grande como lo fue la de su hija, fue sin duda todo un desafío para Miriam, quien presta sus servicios a la institución desde hace 15 años.

“Vengo de una generación en la que te hacían creer que una mujer sola no es capaz de sacar adelante a su familia, una generación en la que, te inculcan ese miedo y te hacen creer que sin un hombre no puedes lograr nada; sin embargo, llega un momento en el que tienes que olvidar todas esas ideologías, armarte de valor y hacerte cargo de los hijos”, narra Miriam, madre de tres hijas y quien presta sus servicios desde hace 15 años en la institución.

Luego de tomar esa importante decisión, ella se fijó como meta laborar en lo que antes era la Procuraduría General de Justicia del Estado (PGJE), por lo que una mañana acudió a esas oficinas para solicitar empleo.

“Afortunadamente creyeron en mí y me contrataron, comencé a desempeñarme en el área jurídica, siempre en puestos administrativos; fue difícil dejar a mis niñas solas, la más chica empezó a manejar desde los 13 años ya que se encargaba de llevar a sus hermanas a la escuela, mientras yo permanecía aquí trabajando”, señaló.

Narra que las jornadas eran extensas y las cargas de trabajo bastante pesadas; salía de casa desde las 7:00 de la mañana y llegaba a las 9:00 de la noche, incluso laboraba los fines de semana.
Para Miriam todo ese esfuerzo valdría la pena, pues su vida comenzó a ir mejor.

“Empecé a ganar seguridad en mí misma, vi que sí se podía, me dieron muchas ganas de aprender, me gustó mucho lo que hacía, me gustó mucho mi desempeño, incluso decidí entrar a la preparatoria abierta y poco a poco las cosas se fueron acomodando, nuestra situación económica y anímica cambio completamente”, explica.

Todo marchaba bien hasta que un día una lamentable noticia cambió la vida de Miriam y su familia; una de sus tres hijas fue asesinada a balazos.

“Murió a los 16 años, al enterarme de lo ocurrido me sentí completamente devastada; mi hija había salido a dar una vuelta y de pronto recibí una llamada en la que me dijeron que Marce había sido acribillada; para mí fue algo mucho muy complicado”, refirió.

Sin duda, el perder a un ser querido es uno de los retos más grandes, el dolor es inmenso, pero Miriam tenía que ponerle el ejemplo a sus otras dos hijas, motivarlas a que siguieran adelante y asegurarse de que no abandonaran la escuela.

“No sabía cómo iba a seguir con la vida, no sabía si había soñado o todo era una pesadilla, si realmente estaba pasando o no, yo estaba muy mal; recuerdo que, luego de unos días me levanté y le dije a mis otras niñas que era momento de ir a la escuela y de ir a trabajar y desde ese momento continué con la vida”, agregó.

“Si tenía ganas de llorar, me iba al baño, me limpiaba la cara y seguía con mis actividades; hemos aprendido a vivir con esto, cada paso que doy, pienso en Marcela, ella quería terminar una carrera y no pudo lograrlo, pero yo en su honor estoy estudiando la carrera de Derecho porque sé que a ella le gustaría verme como estoy ahorita”, comentó.

Ahora Miriam envía el mensaje a otras mujeres a no tener miedo, enfrentar los retos, cumplir sus sueños y a estar conscientes de que todo se puede.

Su fuerza, sonrisa y bondad, le han ayudado
a sobrellevar las situaciones difíciles

Victoria, mejor conocida como “Vicky”, es otra de las mujeres ejemplares de la Fiscalía General del Estado y una de las más queridas por todo el personal; ella tiene 13 años laborando en esta institución y no hay un sólo día en el que, como se dice coloquialmente, “no se haya puesto la camiseta”.

Pese a que, ella ingresó a trabajar luego de la pérdida de su hermano quien desapareció en el 2006 y que, fue encontrado sin vida un año después, Vicky nunca ha dejado de sonreírle a la vida, pues su carisma y bondad son sus más grandes características.

“Yo empecé a trabajar aquí porque entré a cubrir a una persona, luego las cosas se dieron y me contrataron; mi día comienza desde muy temprano, una semana entro a las seis y otra a las siete, yo llevo los documentos a otras dependencias, voy al banco y hago lo que se tenga que hacer, ahorita ya no es tan difícil, pero cuando mis hijos estaban pequeños era mucho más complicado”.

Ella tenía que traerse a los niños a la Fiscalía, esperar a que se diera la hora de que entraran a la escuela, llevarlos, regresarse a trabajar, luego ir a recogerlos, volver nuevamente, concluir con las actividades laborales y esperar a que su esposo viniera por ellos.

“Mi marido me trae muy temprano; hace una semana se me descompuso el carro y hacía más de una hora de camino; lo que más me ha podido en todo este trayecto de la vida es dejar a los hijos solos, pues a veces no les podemos prestar la atención que necesitan”.

Para Vicky, el perder a su hermano, dejar a sus hijos en casa para venirse a trabajar y enfrentarse a varias situaciones adversas no ha sido sencillo, sin embargo, sigue siendo una mujer fuerte, una mujer que ha sobrellevado las complicaciones que se han presentado y un orgullo para esta institución.

Pasó de ser víctima a ayudar
a mujeres que más lo necesitan

“Yo fui víctima de la violencia y el guiar a mujeres que han pasado por lo mismo que yo, me genera una gran satisfacción, a veces no es fácil, pero tienes que sacar fuerza, tener una actitud positiva y seguir adelante pese a todo”, dice Yolanda, quien ha dedicado 15 años de su vida al área de Prevención; ayudando a las personas que más lo necesitan.

“Yo entré aquí en octubre del 2004, impulsamos el proyecto de prevención a nivel estado; tengo dos hijas, una es abogada y la otra es egresada de Relaciones Internacionales, para mí fue todo un reto esas dos graduaciones, ya que se dieron en una etapa difícil”.

Pese a tener que enfrentarse a situaciones adversas, Yolanda ha logrado salir adelante y ha apoyado a cientos de víctimas que al igual que ella han pasado por retos muy complicados.

Mujeres como Vicky, Miriam y Yolanda hay muchas, todas diferentes, todas valiosas; todas unidas, unidas en la lucha, enfrentando la vida con valor.

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