Maratón de Obras

Logros Con Valor

Entrega Recepción


Inicio

¿Es la corrupción el origen de la desigualdad?


Compartir en Facebook
Compartir en Twitter
Compartir en Whatsapp

Opinión

Cecilia Soto

Excelsior

9 de agosto · 07:54am


Al inaugurar las instalaciones de la Guardia Nacional en Ahumada, Chihuahua, el Presidente de la República hizo una singular afirmación: “La corrupción es la causa principal de la desigualdad económica y social de nuestro país” y, a su vez, la suma de la corrupción más la desigualdad “nos han llevado a la violencia”… ”si llegamos a estos niveles de inseguridad y de violencia fue porque imperaba la corrupción”. Por suerte, el Presidente acotó que se trataba del caso de México, salvando de la descalificación y el olvido a la obra de los autores que han tratado el tema de la desigualdad, desde Marx hasta Piketty, pasando por una pléyade de economistas ilustres que encuentran otras raíces para la desigualdad.

El sustantivo corrupción viene del latín rempere, romper algo, violar. Quebrar la ley es, sin duda, una forma de corrupción. De ahí que es muy posible que con su tajante tesis el mandatario —la corrupción es el origen de la desigualdad— haya puesto en entredicho también al (o la) autor/a de la Biblia, pues en el Génesis se narra el primer asesinato, acto que tiene su origen en la percepción de desigualdad o inequidad. Caín ve con envidia que el sacrificio ofrecido a Dios por su hermano Abel, las primeras y mejores ovejas de su hato, es mejor recibido que los frutos de su cosecha ofrendadas al Creador. Abel es generoso. Caín, calculador. Abel se esmera en ofrecer lo mejor que tiene. Caín cumple apenas con la obligación. Si la corrupción tiene que ver también con los sentimientos, el alma de Caín se ha corrompido por la envidia, tesis que parte de la idea peregrina de un Estado prístino del alma humana. Pero la misma Biblia no nos permite hacernos ilusiones: por culpa de Eva no hay tal alma prístina y bonísima, sino el eterno campo de batalla entre el bien y el mal, guerra que afecta por igual a hombres y mujeres de toda condición social.

En contraste con lo que se afirmó en Ahumada, la mayoría de los estudios concluye que es el rápido crecimiento económico lo que disminuye de manera más eficaz la pobreza y, por tanto, la desigualdad, aunque se reconoce que la corrupción potencia e impacta la desigualdad. Afirma un estudio del FMI de 1997* “la corrupción amplía la desigualdad al disminuir el crecimiento, al permitir sistemas fiscales sesgados para favorecer a los más pudientes, mediante programas sociales mal focalizados que dejan fuera a los más pobres, al permitir que los más ricos cabildeen a favor de políticas que los favorezcan, al disminuir el gasto social…”. Pero un estudio sobresaliente de Tanzi y Davoodi** contradice la afirmación de que la corrupción disminuye la inversión pública: “La corrupción aumenta las inversiones públicas en proyectos improductivos y disminuye la inversión en mantenimiento y operación de los servicios”.

Otro estudio, “¿La corrupción causa la desigualdad o es al revés?, que analiza indicadores para 50 países, concluye lo contrario: es la desigualdad lo que incentiva la corrupción. La corrupción potencia e impacta el crecimiento de dos maneras: al disminuir la tasa de crecimiento económico y, por tanto favorecer el crecimiento de la pobreza y al incentivar la desigualdad y erigir así otro obstáculo al crecimiento.

Un novedoso estudio de dos jóvenes investigadores, Diego Castañeda y Erik Bengtsson, estudia índices de desigualdad para 1895, 1910, 1930 y 1940. El índice Gini de desigualdad disminuye en forma significativa de 1910 a 1930 (0.47 a 0.41) por efecto de la reforma agraria, pues, sin duda, la forma de reparto de la propiedad de la tierra (y del capital) es una de las mayores causas de la desigualdad. Miguel Székely (El trimestre económico) estudia las cifras de desigualdad de 1950 a 2004. La desigualdad baja sensiblemente hasta 1980, después aumenta consistentemente hasta la crisis de 1994, donde baja dramáticamente no por buenas razones, sino por un empobrecimiento general de la población.

Durante todos estos años, de 1895 a 2004, ¿cómo se comportó la corrupción? ¿Hubo cambios en las políticas públicas que expliquen los ires y venires de la desigualdad: el descenso marcado de 1930, el aumento de 1940 (por la industrialización, afirman los investigadores), el descenso hasta 1980, el aumento hasta 1994, la pauperización en 1996, la relativa mejora hasta 2004? Ninguno de los cambios en políticas públicas contra la corrupción puede explicar los cambios notables en la desigualdad: la matizan, la potencian, sí, pero difícilmente la explican, pues la desigualdad tiene orígenes e incentivos complejos y multifactoriales. En todo caso, desigualdad y corrupción conforman una espada de dos filos que cercena las oportunidades para millones de mexicanos. Simplificar el discurso recurriendo a maniqueísmos simplifica y empobrece el pensamiento y la oportunidad de elaborar mejores políticas públicas.

*Does corruption affect Income Inequality and Poverty? S. Gupta, H. Davoodi, R. Alonso-Terme

**Corruption causes inequality, or is it the other way around? An empirical investigation for a panel of countries. Laura Policardo a, Edgar J. Sánchez Carrera.

ooo---000---ooo