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México sigue retando al coronavirus


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Opinión

Pascal Beltrán del Río

Excelsior

26 de julio · 09:09am


La altura de la tercera ola de covid-19 en México no para de crecer.

La cresta proyectada, que se alcanzará a mediados de agosto, ya es del tamaño de la segunda ola, que azotó al país entre noviembre y enero pasados, pero el gobierno federal se niega a modificar su estrategia, la que nos ha conducido a tener casi 240 mil fallecimientos en cifras oficiales —el cuádruple de lo que pronosticó el subsecretario Hugo López-Gatell— y más de medio millón en números reales.

¿Cuál es esa estrategia? Básicamente, buscar que no se saturen los espacios en hospitales, así se contagien los que se tengan que contagiar. Es decir, la mitigación de la epidemia, no su contención.

A partir de diciembre, dicha visión fue reforzada con la aplicación de vacunas. Es verdad que gracias a las vacunas menos personas desarrollan la versión grave de la enfermedad y, por eso mismo, menos personas mueren. Sin embargo, pese al esfuerzo de conseguir los biológicos, menos de una quinta parte de los mexicanos ha recibido un esquema completo (24 millones), lo que tiene a ocho de cada diez parcial o totalmente desprotegidos. Además, debe tomarse en cuenta que la hazaña de desarrollar vacunas contra covid en menos de un año ha ido aparejada de la acelerada mutación del coronavirus. Ésta parece estar ganando la carrera a la producción y aplicación de las vacunas, pues si la versión original del patógeno —la que apareció en Wuhan, China, a finales de 2019— tenía una tasa de replicación de entre 2.4 y 2.6 (el número de personas que contagia, en promedio, un individuo infectado), la variante Delta la tiene entre cinco y ocho.

En un muy relevante hilo publicado en Twitter el fin de semana, la bióloga canadiense Gosia Gasperowicz, de la Universidad de Calgary, calculaba que para derrotar a Delta no basta la vacunación, sino que se requieren, además, medidas de salud pública para contener la expansión del virus.

Peor aún, ella y otros especialistas consideran que si la humanidad no logra bajar a cero los contagios, el coronavirus seguirá mutando y, en poco tiempo, su tasa de replicación podría llegar a 12, con lo que sería imposible frenar la enfermedad con los métodos actuales.

La estadística no miente: con tres rondas de replicación, la versión original del virus contagia a entre 13 y 17 personas; en cambio, la Delta puede alcanzar a entre 125 y 512 personas, y una variante con una tasa de replicación de 12, a mil 728 personas. Por si fuera poco, los síntomas en las personas contagiadas por Delta se están manifestando a los cuatro días, en lugar de los diez que tomaba con la versión original, lo cual puede hacer que los hospitales se saturen el doble de rápido.

“Si, de forma irresponsable, permitimos que se desarrolle una variante lo doble de transmisible que Delta, nuestra actual estrategia (actuar sólo cuando las unidades de cuidados intensivos se llenen) ya no funcionará”, advierte Gasperowicz. En ese caso, agrega, “nuestras herramientas —medidas de salud pública y vacunas— no serán lo suficientemente efectivas para detener la expansión del virus. Necesitamos, de manera urgente, una estrategia local y global de eliminación de covid”.

Está claro que en el caso de México eso ni siquiera se está contemplando. Por increíble que parezca, el gobierno se sigue resistiendo a recomendar el uso del cubrebocas. El Presidente casi nunca lo usa y la semana pasada el director de la Comisión Federal de Electricidad, quien tampoco se lo pone, pidió en una conferencia de prensa que un reportero se quitara “el bozal” porque no podía entender lo que le estaba preguntado.

Más aún, el Presidente dice que las escuelas reabrirán en agosto —“llueve, truene o relampaguee”—, pese a que ningún niño está vacunado; el nuevo semáforo epidemiológico es más permisivo, y México, como le conté aquí la semana pasada, se mantiene como uno de ocho países en el mundo que no pide a los visitantes internacionales una prueba de covid o un certificado de vacunación.

Parece que nada aprendimos de las primeras dos olas de la enfermedad. México, el cuarto país con mayor número de muertos en el mundo, sigue retando al covid.

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